El ministro de Transportes Óscar Puente anunció su dimisión tras comparecer ante el Congreso para rendir cuentas por el accidente ferroviario en Urda. La comparecencia, solicitada por el propio ministro, duró cuatro horas y fue marcada por la falta de autocrítica. Puente justificó su decisión como una muestra de dignidad política y beneficio para el país.
El incidente ocurrido en Urda fue uno de los más graves en la historia del transporte ferroviario. Según informes oficiales, al menos cinco personas fallecieron y docenas resultaron heridas. Puente explicó que el accidente se debió a una serie de errores en la gestión de la red ferroviaria. Durante la comparecencia, el ministro admitió que el sistema LZB, utilizado en la zona, registró un mayor número de incidencias en 2026 en comparación con los años anteriores.
La comparecencia fue transmitida en directo y fue seguida por representantes del Congreso. Puente detalló las hipótesis sobre la cadena de errores que condujeron al accidente y las medidas que el gobierno tomaría para evitar que suceda nuevamente. Aunque no se mencionó directamente la responsabilidad individual, el ministro reconoció la necesidad de una revisión integral del sistema.
Este incidente marca un punto de inflexión en la gestión del transporte público en el país. La dimisión de Puente refleja la presión política tras un desastre que ha generado un debate público sobre la seguridad en las vías. La situación pone de relieve las tensiones entre la responsabilidad ministerial y la necesidad de transparencia en la gestión de infraestructuras críticas.























