El choque entre dos trenes de alta velocidad en Toledo ha causado al menos 68 muertes, según informes oficiales. El incidente ocurrió cuando un convoy de Renfe se estrelló contra una unidad de la empresa Iryo que se encontraba detenida en la vía. La maquinista del tren Iryo aún estaba en contacto con el centro de control de Adif cuando el accidente sucedió.

La circulación en el corredor sur entre Madrid y Andalucía ha sido interrumpida, y Renfe ha bloqueado la venta de billetes hasta diciembre. Adif evalúa los daños y no ha establecido una fecha de reapertura. La empresa ferroviaria estima que se necesitarán 46 días para restablecer la normalidad. Ouigo también ha cancelado sus servicios hasta el 2 de noviembre.

Este tipo de accidentes ha generado preocupación en la sociedad y ha llevado a que el sindicato CSIF exija respeto a la presunción de inocencia del responsable de circulación de Adif. El ministro Óscar Puente ha sido criticado por su manejo de la situación, con acusaciones de haber utilizado al trabajador como chivo expiatorio en lugar de asumir responsabilidades. El incidente ha reavivado debates sobre la seguridad en las vías ferroviarias y la gestión de emergencias en el sector.