Óscar Puente, ministro de Transportes, presentó su dimisión al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras el accidente ferroviario en Urda que dejó 78 muertos. La decisión surgió tras semanas de presión pública y críticas por la gestión del incidente. Puente se mostró afectado por la tragedia, confesando que no podía dejar de pensar en su hija.
El ministro aseguró que no había recibido ninguna presión directa de Sánchez para abandonar su cargo, aunque reconoció que la situación era compleja. Sánchez rechazó la dimisión, considerándola "injusta", y reiteró su apoyo a Puente. A pesar de esto, el ministro se mostró abierto a dejar su cargo si era necesario.
El accidente de trenes en Urda, ocurrido el 21 de octubre, fue uno de los más graves de la historia española. La investigación preliminar señaló fallos en la señalización y en la gestión de la vía. Puente, que había sido ministro durante más de una década, enfrenta ahora una crisis política sin precedentes.
La decisión de Puente refleja la presión ejercida por la opinión pública y las instituciones. Aunque el presidente mantiene su apoyo, el ministro se ha mostrado vulnerable. La situación podría tener consecuencias en las próximas elecciones generales, previstas para el 29 de noviembre. La gestión del desastre ferroviario sigue siendo un tema central en la agenda política.





















