Óscar Puente ha anunciado su dimisión como ministro de Transporte tras dos accidentes ferroviarios mortales. El primer incidente ocurrió en la línea AVE en Urda, donde un tren de alta velocidad se salió de los vías, causando la muerte de 79 personas. El segundo suceso, en la línea de alta velocidad de La Coruña, dejó 37 fallecidos. Puente justificó su decisión como una "decisión de dignidad política, buena para el país".

La portavoz del Partido Popular, Ester Muñoz, criticó la dimisión, señalando que "llega 116 vidas tarde". El PP considera que la renuncia de Puente no resuelve el problema de la seguridad en las vías. Por su parte, el BNG exige una dimisión inmediata del ministro y pide medidas urgentes para mejorar la seguridad ferroviaria.

La comparecencia de Puente en el Congreso fue breve y formal. Se presentó en una sala con una mesa y una silla, mientras que la mesa presidencial era grande, como si se tratara de una declaración judicial. La portavoz de Vox, Pepa Millán, anticipó la dimisión del ministro, aunque no se especificó el motivo exacto.

La situación ha generado debate en el Parlamento. Algunos grupos políticos han llamado a una investigación independiente sobre los accidentes, mientras que otros han exigido responsabilidades claras. Puente ha dejado abierta la posibilidad de seguir en la política, aunque ha renunciado a liderar una lista del PSOE en Valladolid.

La dimisión de Puente se produce en un contexto de creciente presión sobre el gobierno por la seguridad en los trenes. Los partidos de oposición han aprovechado la situación para criticar la gestión del ministerio de Transporte. La situación sigue siendo delicada, con expectativas altas sobre las medidas que tomará el nuevo ministro.