El ministro de Transportes Óscar Puente enfrenta creciente presión política tras el accidente ferroviario de Urda. La tragedia, que dejó múltiples heridos, ha generado críticas hacia la gestión del sector ferroviario bajo su mandato. Funcionarios del área denuncian que la política ha reemplazado a técnicos en la cúpula de Adif, el administrador de infraestructuras ferroviarias.
Desde noviembre de 2023, Puente ha nombrado o ascendido a varios militantes socialistas en cargos clave dentro de Adif. Esta decisión ha sido vista como un intento de politizar la institución, según testimonios de empleados consultados. La anterior cúpula técnica ha sido prácticamente desmantelada, lo que ha generado preocupación sobre la calidad de la gestión en el sector.
La tragedia de Urda ha desencadenado una ola de peticiones de dimisión contra Puente. Representantes de la oposición y líderes locales exigen responsabilidades políticas. Mientras el Rey se ha mostrado cercano a las víctimas, el presidente del gobierno, Sánchez, mantiene una postura distante.
En el seno del PSOE, la presión sobre Puente se intensifica. Aunque el gabinete respalda su cargo internamente, la distancia se mantiene en el exterior. Líderes como Ada Colau exigen una comparecencia urgente del ministro. La situación pone en evidencia las tensiones entre la gestión técnica y la política en el ámbito ferroviario.




















