Un choque entre un tren de alta velocidad (AVE) y un tren Iryo se produjo a la altura de Urda, en Toledo, el miércoles a las 7:54 de la mañana. El siniestro dejó un balance provisional de 64 fallecidos, según informes oficiales. Este número supera al registrado en el accidente de Adamuz, ocurrido en enero pasado, que dejó 46 muertos.

El incidente sucedió cuando un convoy de alta velocidad se encontró con otro tren, lo que provocó un choque grave. Según testimonios de pasajeros supervivientes, el impacto fue violento y generó pánico en el vagón. Sergio Casas, uno de los supervivientes, describió la situación como "mucho más grave de lo que habíamos sentido en el vagón".

La zona de Urda ha sido objeto de múltiples avisos de señalización desde 2024, según registros de Adif. La cuenta de comunicación de la empresa publicó 70 posts relacionados con incidencias en el área del siniestro, incluyendo problemas con los sistemas LZB. A pesar de estas alertas, el accidente se produjo.

La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, expresó condolencias al pueblo español tras el siniestro. Organizaciones como Foment del Treball también manifestaron su apoyo a las víctimas y sus familias.

Este nuevo accidente en la red ferroviaria española vuelve a poner en evidencia las tensiones y los riesgos en la infraestructura de alta velocidad. Aunque las causas exactas aún no están claras, el incidente ha generado una nueva ola de preocupación sobre la seguridad en las vías.