El ministro de Transportes Óscar Puente enfrenta creciente presión política tras el accidente ferroviario en Urda (Toledo), que dejó 13 muertos. Varios diputados exigen que asuma responsabilidades por el siniestro. Manuel Llamas, en un editorial, critica la gestión ferroviaria del PSOE y señala el "error humano" de Puente. Maribel Vaquero del PNV exige que aclare el siniestro, investigue las filtraciones y asuma responsabilidades políticas. Enric Juliana considera que su dimisión es "absolutamente inevitable" tras la tragedia.
Puente reconoció que el sistema de seguridad ferroviaria LZB registró 170 caídas en 2026, incluyendo 13 en el tramo de Urda, la última el 14 de octubre. Calificó estas cifras como "dentro de la normalidad". Sin embargo, la tragedia ha generado una crisis política. Gaspar Llamazares defendió que Puente debe asumir su responsabilidad política, aunque distinguió entre responsabilidad y culpa.
El accidente, ocurrido días antes de las elecciones, ha alterado el rumbo de la campaña electoral. La tragedia ha abierto una crisis política de gran alcance. Los líderes políticos piden transparencia y responsabilidad. La situación sigue siendo delicada, con llamados a una investigación exhaustiva.





















