Un tren de alta velocidad de Renfe se ha estrellado contra una unidad de Iryo en Toledo, España, el miércoles 28 de octubre, causando la muerte de al menos 68 personas y heridas a más de 100. El accidente, uno de los más graves de la historia ferroviaria española, ha desencadenado protestas y demandas de dimisiones en el gobierno.

Las investigaciones iniciales señalan una posible falla en el sistema de seguridad y la autorización para reanudar la marcha sin limitación de velocidad como factores clave. El tren Iryo estaba detenido en la vía, mientras que el AVE circulaba a alta velocidad. Las autoridades están revisando las condiciones de la vía y las medidas de seguridad aplicadas.

El incidente ha generado una fuerte reacción en la sociedad española. Manifestantes han exigido la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, y han llevado pancartas con lemas como «La corrupción mata». En Madrid, las fuerzas de seguridad han intervenido para contener las protestas.

Este choque se suma a otro accidente mortal en Córdoba, ocurrido nueve meses antes, que también dejó más de 100 muertos. Ambos incidentes han sido los más mortales registrados en España en los últimos años. La comunidad internacional, incluyendo gobiernos y monarcas, ha expresado su condolencias y apoyo a las víctimas y sus familias.

El gobierno español ha anunciado que se realizarán investigaciones exhaustivas para determinar las causas exactas del accidente y mejorar las medidas de seguridad en el sistema ferroviario. Mientras tanto, el país vive un momento de profunda conmoción y reflexión sobre la seguridad en los transportes.