El ministro de Transportes, Óscar Puente, admitió este viernes que el sistema de seguridad ferroviaria LZB registró 170 caídas durante el año 2026, considerándolas dentro de la normalidad. Trece de esos incidentes ocurrieron en el tramo de Urda, en Toledo, donde se produjo un siniestro que se registró el 14 de octubre, quince días antes de una tragedia.

Puente no aclaró las causas de los fallos ni quién debía asumir la responsabilidad. La prensa lo acusa de dejar sin respuesta los errores de seguridad y la gestión de Adif, la empresa encargada de la infraestructura ferroviaria. Mientras, grupos políticos como Frente Amplio y Junts exigen su dimisión, considerando que su continuidad es inaplazable.

La crisis se agrava tras el accidente de Urda, que ha generado críticas sobre la seguridad del sistema. La candidata de Frente Amplio, Colau, pide la dimisión de Puente lo antes posible, señalando su responsabilidad política. Aunque Puente no intervino directamente en el incidente, su gestión ha sido cuestionada.

El presidente, Pedro Sánchez, aún no ha decidido si Puente participará en la campaña electoral del 29-N. Aunque el ministro ofreció su cargo a disposición, Sánchez lo mantuvo en el cargo. En el entorno de Puente, se asegura que, si se lo hubiera pedido, habría dado un paso al lado.

La situación ha generado una presión política creciente, con varios partidos exigiendo una explicación clara y responsabilidades claras. Mientras, el sistema ferroviario sigue bajo observación, con el riesgo de más incidentes.