El exministro de Transportes Óscar Puente ha anunciado su dimisión tras el accidente de Urda, que dejó 69 muertos. La decisión se produce a 26 días de las elecciones generales. Puente compareció ante la Diputación Permanente del Congreso, donde fue criticado por todos los grupos políticos, incluidos los del propio gobierno.

La dimisión de Puente se da en un contexto de escándalo nacional. El accidente de Urda, ocurrido el 24 de octubre, se suma al de Adamuz en enero, que también fue fatal. Ambos incidentes han generado una fuerte presión sobre el gobierno. Puente, que lideraba la lista del PSOE en Valladolid, renunció a su cargo ministerial y a su candidatura electoral.

La reacción del presidente Pedro Sánchez ha sido de respeto. Aunque inicialmente apoyó a Puente, ahora acepta su renuncia. El líder del PSOE ha señalado que la situación ha sido compleja y que la decisión de Puente refleja la gravedad de los hechos.

La oposición ha criticado la forma en que Puente dejó su cargo. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, calificó su dimisión de "indigna" y "un teatrillo". Por su parte, el alcalde Almeida considera que Puente "nunca debió ser ministro de Transportes" y que su salida "le deshonra" por motivos puramente electorales.

La situación ha generado una gran controversia. La dimisión de Puente no solo refleja la presión política, sino también la necesidad de una respuesta a las tragedias ferroviarias. La comunidad de La Rioja, donde Puente tenía compromisos no cumplidos, sigue esperando soluciones a los problemas de transporte. La nueva figura encargada de Transportes, Carlos Cuerpo, asume el cargo temporalmente. La situación sigue siendo de gran relevancia para el gobierno y la opinión pública.