Óscar Puente ha anunciado su dimisión como ministro de Transportes tras semanas de tensión y críticas por la crisis en las líneas de alta velocidad. La decisión se tomó durante una sesión en la Diputación Permanente del Congreso, donde todos los grupos políticos, excepto el suyo y Bildu, pidieron su salida. Puente dejó un mensaje final a sus colaboradores, asegurando que "todo va a ir bien" en la campaña electoral.
La renuncia surge tras una serie de accidentes ferroviarios que han generado descontento social. El Consejo de Ministros aprobó medidas para mitigar el malestar, pero críticos aseguran que no son suficientes. El ingeniero García Ayllón cuestionó las excusas de Puente, calificando las medidas como "casi normalizar la catástrofe".
La situación se agrava con la falta de respuestas claras sobre las causas del colapso. Aunque Puente se retiró, la responsabilidad de las infraestructuras se atribuye a anteriores gobiernos. En Génova, se celebró una marcha en su honor, pero se consideró insuficiente. El portavoz de ERC fue el primero en saludar su dimisión, reconociendo su labor.
La crisis sigue sin resolver, y el debate se centra en quién debe asumir la responsabilidad. Mientras tanto, el sistema ferroviario sigue en manos de un gobierno que enfrenta el reto de reconstruir la confianza del ciudadano.




















