El Partido Popular (PP) y Vox han alcanzado un acuerdo para coordinar su estrategia en las elecciones al Senado, con el objetivo de evitar la presencia de candidatos rivales en tres provincias. Según informaciones recientes, el PP no presentará candidatos en Gipuzcoa, Girona y Tarragona, donde Vox ha decidido no postularse. Esta decisión busca evitar la fragmentación de su voto y fortalecer su posición frente a la izquierda, que incluye al PSOE, Frente Amplio y otras formaciones de izquierda territorial.

El pacto entre ambos partidos se basa en una estrategia de no agresión y colaboración, con el fin de frenar la coalición de izquierda que ha ganado terreno en las últimas elecciones. Vox, por su parte, ha renunciado a presentar candidaturas en seis provincias, entre ellas Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, donde el PP incorporará candidatos independientes propuestos por Vox. Esta medida busca optimizar la distribución de recursos y evitar la dispersión de votos.

El acuerdo ha sido criticado por algunos sectores de la oposición, que lo ven como una concesión a la extrema derecha. Alberto Garzón, exministro del PP, ha señalado que el pacto refleja una transferencia de apoyos hacia Vox, lo que podría consolidar su influencia en el Senado. Aunque el PP justifica su decisión como una necesidad estratégica para desalojar a Pedro Sánchez de las instituciones, el pacto ha generado debates sobre la cohesión de la derecha en el contexto de las elecciones generales.