La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, prometió durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que se celebrarán elecciones con garantías para todas las fuerzas políticas. Aunque no se dio una fecha específica, insistió en que el proceso será igual para todos. Esta declaración se da en un contexto de tensión interna, tras la decisión de impedir el regreso de la oposición. Rodríguez destacó el diálogo entre el chavismo y la oposición, así como el acercamiento con Estados Unidos.

En su discurso, Rodríguez se presentó como defensora de la democracia, aunque su mensaje fue visto como una forma de distanciarse del legado de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Al no mencionar directamente a los líderes anteriores, buscó proyectar una imagen de renovación. Esta estrategia busca consolidar un liderazgo propio, según análisis de medios internacionales.

La promesa de elecciones fue acompañada por un llamado a la transición hacia una "democracia plena", aunque el plazo sigue siendo incierto. La comunidad internacional sigue observando con atención los movimientos políticos en el país, mientras que las tensiones internas persisten. La situación refleja un equilibrio delicado entre la necesidad de estabilidad y la demanda de cambio.