España ha presentado una propuesta para adaptar la preferencia industrial europea, que permita incluir a socios externos fiables según el sector y su grado de relación con la Unión Europea. Esta iniciativa busca evitar que las normativas actuales excluyan a empresas de terceros países que cumplen con estándares similares a los de la UE. El gobierno español argumenta que esta flexibilidad ayudará a mantener la competitividad de las industrias nacionales en un entorno globalizado. La propuesta se enmarca en las discusiones sobre comercio y cooperación entre la UE y sus socios estratégicos. La iniciativa aún no ha sido aprobada, pero representa una postura más pragmática frente a las posturas más restrictivas de otros miembros de la UE.