Miles de personas se han movilizado en Madrid y otras ciudades españolas tras el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue expulsada de la casa donde vivió durante 70 años. Los manifestantes se reunieron frente al polémico ático adquirido por la Comunidad de Madrid, reclamando medidas contra la crisis de la vivienda. Según la Delegación del Gobierno, alrededor de 10.000 personas participaron en la protesta en la capital, mientras que en Barcelona y Asturias también se registraron movilizaciones.
El caso de Maricarmen ha reavivado el debate sobre la crisis de vivienda en España, especialmente tras la subida drástica del alquiler de su vivienda, que pasó de 500 a 1.650 euros. La mujer tuvo que pasar la primera noche fuera de su casa en un hospital. La situación ha generado una fuerte reacción pública, con críticas hacia los fondos buitre que han contribuido al desahucio.
La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, asistió a un acto donde afirmó que Madrid "es la casa de todos", aunque su declaración fue matizada por otros políticos. El caso ha puesto en evidencia las tensiones entre las autoridades y los ciudadanos en materia de vivienda, especialmente en un contexto de crisis económica. Las protestas continúan como símbolo de la lucha por la dignidad de los ancianos en situaciones de vulnerabilidad.























