Trump y Xi Jinping se reunieron en Washington para explorar formas de colaboración en inteligencia artificial, pese a la competencia tecnológica entre ambos países. La visita de Estado de Xi, la primera en más de una década, marcó un intento de acercar posiciones en un tema clave para ambos. Aunque se destacó la necesidad de gestión de riesgos, también se observó una tensión subyacente por el liderazgo en innovación.

Mientras se discutía la regulación de la IA, se reportó que Estados Unidos y China extendieron una tregua arancelaria hasta el 10 de enero, antes de la reunión. Esta medida busca evitar tensiones comerciales durante el encuentro. Sin embargo, la presencia de nueve países latinoamericanos en listas de transbordo de mercancía chino generó preocupación sobre la influencia de Beijing en la región.

La Casa Blanca también enfrenta desafíos internos, con Trump restringiendo el acceso de medios y creando su propio canal de televisión. A pesar de esto, la cumbre entre los líderes sigue siendo un punto central en las relaciones bilaterales. La cooperación en tecnología sigue siendo un tema clave, aunque la competencia persiste.