Los dos accidentes ferroviarios en Urda y Adamuz han generado una fuerte presión sobre el ministro de Transportes Óscar Puente y el líder del PSOE Pedro Sánchez. Según varios medios, la responsabilidad de los incidentes, que han causado múltiples víctimas, se ha cuestionado públicamente, poniendo en entredicho la gestión del sistema ferroviario en España.
La tragedia de Urda, ocurrida en julio, y la de Adamuz, en noviembre, han sido analizadas como consecuencias de un modelo de gestión liberalizado, según denuncian grupos como Frente Amplio y IU. Estas organizaciones exigen formalmente la dimisión de Puente, acusando al gobierno de no garantizar la seguridad en las vías.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha señalado directamente a Sánchez y Puente, acusándolos de no renovar un sistema de seguridad obsoleto. En declaraciones recientes, Feijóo ha afirmado que si los líderes no dimiten, los ciudadanos lo harán en las urnas.
El PSOE, por su parte, ha mantenido una postura defensiva, minimizando la gravedad de los incidentes. Sánchez ha señalado que dos accidentes en un año no son asumibles, pero no ha anunciado medidas concretas ni la renuncia de Puente.
La situación ha generado una polarización política, con críticas desde el ámbito público y la prensa. A pesar de la presión, Puente sigue siendo un referente clave dentro del PSOE, aunque su imagen se ha visto afectada por las investigaciones que se abren tras los sucesos.















