Un choque entre un tren de alta velocidad de Renfe y un tren de cercanías de Iryo ocurrió el miércoles 28 de octubre en la localidad de Urda, Toledo, dejando al menos 68 muertos y decenas de heridos. Según informes preliminares, el accidente se debió a un fallo informático en la señalización y a una orden errónea emitida por el centro de control. Los trenes se encontraban en la línea ferroviaria que conecta Madrid con Andalucía.
La tragedia paralizó las protestas y agendas políticas en España. Los sindicatos CCOO y UGT mantuvieron la huelga general del 11 de noviembre, pero no confirmaron si la reanudarán. Médicos, docentes, agricultores y policías suspendieron sus movilizaciones. La investigación continúa para esclarecer las causas exactas del accidente.
Este choque es la segunda tragedia ferroviaria en España en menos de diez meses. La primera fue el accidente de Adamuz, también en Toledo, que dejó más de 70 muertos. En ambos casos, se han señalado fallos en los sistemas de seguridad y errores humanos. La tragedia ha generado una gran conmoción en el país, con un minuto de silencio organizado por casi todos los partidos políticos. El sindicato de Vox se apartó del homenaje, organizando una protesta con pocos participantes.
La cobertura mediática se centró en la tragedia, con cadenas de televisión como TVE, Antena 3 y Mediaset dedicando espacio especial a la situación. Una superviviente describió el momento del choque como una explosión que lanzó a los pasajeros al aire. Las imágenes de los equipos de emergencia rescatando cuerpos en los campos de Urda y Los Yébenes han sido compartidas ampliamente.
















