El ministro de Transportes, Óscar Puente, negó públicamente la posibilidad de que los trenes se acerquen a la zona de Urda, según declaraciones del portavoz del Sindicato Ferroviario, Rafael Escudero. Escudero explicó que el sistema LZB, responsable de la seguridad ferroviaria, había caído en el tramo entre Mora y Urda, lo que provocó que toda la vía estuviera en estado de alerta roja.
Puente, en una comparecencia oficial, reconoció que el sistema LZB registró 170 caídas durante el año 2026, calificándolas como «dentro de la normalidad» en la red ferroviaria europea. Entre esas caídas, 13 ocurrieron en el tramo de Urda, incluyendo la última el 14 de octubre, justo quince días antes del siniestro.
Mientras, el Frente Amplio, IU y otras fuerzas políticas exigen formalmente la dimisión de Puente tras los accidentes de Urda y Adamuz. Estas organizaciones cuestionan el modelo ferroviario liberalizado, que según ellas, ha contribuido a la precariedad de la seguridad en las vías.
El Ministerio de Transportes, tras el mensaje de condolencias por las víctimas de Urda, publicó una sección titulada «Desmintiendo bulos», que parece intentar controlar la narrativa sobre los incidentes ferroviarios.
La cifra oficial de víctimas en Urda suma 69 fallecidos, mientras que en Adamuz hay 46 muertos. La remuneración de Puente, que combina el sueldo de ministro de 2025 con indemnizaciones como diputado, ha sido objeto de críticas por parte de la oposición.
















