La colisión entre un tren de alta velocidad y un tren regional en la estación de Urda, Toledo, el 28 de octubre de 2026, ha dejado 68 personas muertas y más de 100 heridas. El accidente, que ocurrió en la línea que conecta Madrid con Andalucía, ha generado una crisis en el sistema ferroviario español. Según informes oficiales, el tren de alta velocidad, un AVE de Renfe, se estrelló contra un tren regional en una curva de la vía, causando un desastre de gran magnitud.

La jueza encargada de la investigación ha ordenado la incautación de las cajas negras y la suspensión de cualquier movimiento de los restos del lugar del accidente. Esto se debe a que la investigación en el caso de Adamuz, otro desastre ferroviario ocurrido en enero de 2026, fue interrumpida por la empresa de transportes. La magistrada ha prohibido a Transportes retirar cualquier elemento relacionado con el siniestro, asegurando que la investigación se lleve a cabo sin interferencias.

En Adamuz, el choque entre un tren de carga y un tren de pasajeros dejó 46 muertos y 70 heridos. La causa del accidente aún no ha sido clara, aunque se especula con errores humanos y fallos en el sistema de seguridad. La superviviente Carmen, que sobrevivió a ambos accidentes, describe el impacto emocional de los sucesos. Aunque no sufrió lesiones físicas, la experiencia la ha dejado profundamente afectada.

La tragedia ha paralizado movilizaciones y agendas políticas en España. Organizaciones como CCOO y UGT han suspendido sus protestas, mientras que el país se enfrenta a una crisis de confianza en el sistema de transporte. La investigación continúa, pero la presión sobre las autoridades aumenta con cada nuevo dato.