Manifestaciones masivas se han desarrollado en Madrid el lunes 5 de octubre, en respuesta a la muerte de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años cuya expulsión forzada de su vivienda había generado una gran indignación. Según cifras provisionales de la Delegación del Gobierno, entre 20.000 y 30.000 personas participaron en la marcha, recorriendo los cuatro kilómetros que separan la Puerta de Moros del lugar donde vivía la mujer. La protesta se enmarca en el contexto de la crisis de la vivienda en España, un tema que ha movilizado a organizaciones sociales y activistas durante meses.
La muerte de Maricarmen, ocurrida pocos días después de su desahucio, ha sido un grito de alerta sobre las condiciones de vivienda en el país. Las manifestaciones en Barcelona el mismo día también recordaron su caso, con entre 3.000 y 15.000 personas participando. Los participantes han exigido medidas urgentes para garantizar el derecho a la vivienda, denunciando la precariedad y la falta de acceso a vivienda digna en España.
La crisis de la vivienda ha sido un tema recurrente en las protestas y movilizaciones en España durante años. La situación se ha agravado con la subida de los precios de la vivienda y la falta de políticas públicas efectivas. La muerte de Maricarmen ha reavivado el debate, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por el acceso a la vivienda. Las organizaciones sociales continúan exigiendo cambios estructurales para resolver la crisis, que afecta a miles de familias en todo el país.
























