Maricarmen Abascal, una activista de 87 años, falleció en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid el miércoles tras ser desahuciada de su vivienda. Su caso, que se convirtió en el símbolo de la crisis de la vivienda en España, desató protestas y acampadas en todo el país. Las dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lamentaron su muerte y llamaron a continuar su lucha por el derecho a la vivienda.

La mujer, que vivía en Madrid, fue expulsada de su hogar por no poder pagar la deuda hipotecaria. Antes de ser desahuciada, esperó en su casa la llegada de la policía, según informes locales. Su muerte ha generado un luto popular y movilizado a activistas y ciudadanos que exigen soluciones a la crisis habitacional.

La situación de Maricarmen Abascal se convirtió en un punto de inflexión en la política española. Su caso generó una crisis interna en el Congreso de Diputados, que derivó en llamados a elecciones generales. Aunque su muerte marca el fin de una vida activa, su legado continúa inspirando movilizaciones por el derecho a la vivienda.

La crisis de vivienda en España ha sido un tema recurrente en los últimos años, con casos similares que han movilizado a la sociedad. La muerte de Maricarmen Abascal ha reavivado el debate sobre las políticas habitacionales y la necesidad de reformas estructurales. Su historia sigue siendo un recordatorio de las consecuencias de la falta de acceso a la vivienda digna.