La muerte de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años fallecida en Madrid tras haber sido desahuciada, a mobilizado miles de personas en protestas en la capital española. Según cifras provisionales de la Delegación del Gobierno, cerca de 20.000 personas se manifestaron en la calle, recorriendo los cuatro kilómetros que separan la Puerta del Sol del lugar donde vivía la mujer. La marcha, organizada por organizaciones sociales, reavivó el debate sobre la crisis de la vivienda en España.
La muerte de Abascal, que había sido desahuciada, ha sido considerada un caso simbólico por las organizaciones que luchan por derechos de los inquilinos. La protesta se desarrolló en un contexto de creciente tensión sobre el acceso a la vivienda en el país. En la misma semana, instituciones y sindicatos de todo el país han rendido homenaje a la mujer fallecida. En Barcelona, se ha organizado una nueva manifestación, mientras los colectivos de inquilinos preparan una huelga general para el 11 de noviembre.
La situación de Abascal ha sido ampliamente comentada en los medios de comunicación españoles, incluyendo canales internacionales. La protesta ha sido vista como una reacción a la crisis de la vivienda, que ha afectado a miles de personas en España. La muerte de Abascal ha sido un grito de alerta sobre las condiciones de vida en el país. La crisis de la vivienda sigue siendo un tema de debate en la política española, con movimientos sociales que exigen cambios en la legislación. La muerte de Abascal ha sido un punto de inflexión en el debate sobre el acceso a la vivienda en España.



























