La anciana Maricarmen Abascal, de 87 años, falleció el miércoles en Madrid tras haber sido desahuciada en septiembre. Su muerte ha movilizado a miles de personas que han realizado marchas en la capital para rendirle homenaje y protestar contra la crisis de la vivienda.
La marcha, que comenzó en la Puerta del Sol, se extendió hasta la antigua casa de la mujer, donde se ha convertido en un lugar de duelo y protesta. Según informes, alrededor de 20.000 personas participaron en la manifestación, que se desarrolló de forma pacífica. En la zona, se han establecido pequeños altares con flores y velas, como símbolo de su memoria.
La muerte de Maricarmen ha reavivado las reivindicaciones sobre el derecho a la vivienda. En varias ciudades españolas, se han organizado protestas similares, con participación activa de grupos sociales y organizaciones de defensa de los derechos de los ciudadanos. Algunos ayuntamientos han guardado minutos de silencio en su honor.
La situación de Maricarmen, que vivió en la casa durante siete años antes de ser desahuciada, ha sido un caso emblemático de la crisis habitacional en España. Su desahucio, que se produjo el pasado mes de septiembre, ha sido criticado por múltiples organizaciones y políticos. La muerte de la anciana ha convertido su caso en un símbolo de la lucha por la vivienda digna.

























