La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, participó en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde destacó su agenda diplomática. Su presencia fue respaldada por el Partido Socialista Unido de Venezuela, que la consideró una voz de la paz. Mientras tanto, el presidente español, Pedro Sánchez, rechazó la idea de una foto con Donald Trump, afirmando que no necesita una imagen para cooperar con Estados Unidos. Sánchez descartó una "agenda contraria" y minimizó su saludo con Rodríguez.

Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, desafió a Estados Unidos durante su discurso en la ONU. Advirtió que Irán no se arrodillará ante Washington ni permitirá que el estrecho de Ormuz sea usado para atacar su territorio. Pezeshkian acusó a Estados Unidos e Israel de ataques ilegales contra civiles y cerró su intervención con un mensaje directo a Trump: "Sí, nos golpearon, pero no nos arrodillamos".

La tensión geopolítica se reflejó en declaraciones de Trump, quien advirtió ante la ONU que Estados Unidos podría usar su poder militar para enfrentar amenazas en América Latina, especialmente los cárteles de droga. Aunque no se mencionó directamente a Venezuela, la presencia de Rodríguez en la ONU fue vista como un gesto político en un contexto de relaciones complejas entre los países.