El Gobierno español se ha distanciado de la propuesta de algunos bancos de ampliar los mandatos del Banco Central Europeo (BCE), según informa *La Vanguardia*. La Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Asociaciones de Crédito (CECA) han sugerido incluir el crecimiento económico y la competitividad como nuevos objetivos del BCE. Sin embargo, el Ejecutivo español ha manifestado su desacuerdo con esta iniciativa, considerando que no se ajusta a los principios establecidos en el tratado de Maastricht.

La decisión del Gobierno refleja una postura más conservadora frente a las reformas propuestas por sectores del sector financiero. Aunque no se ha dado una explicación detallada, se entiende que la prioridad sigue siendo mantener la estabilidad monetaria y la inflación como objetivos principales del BCE. Esta postura podría generar tensiones dentro de la Unión Europea, donde algunos países apoyan la expansión de los mandatos del BCE para adaptarse a las nuevas realidades económicas.

La discusión se enmarca en un contexto de incertidumbre económica global, con presión por parte de algunos miembros de la UE para modernizar las políticas monetarias. Aunque el Gobierno no ha anunciado medidas concretas, su postura podría influir en las decisiones futuras del BCE y en la coordinación entre los países miembros.