El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, desafió públicamente a Donald Trump durante un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas. En un tono firme, Pezeshkian acusó a Estados Unidos e Israel de cometer crímenes contra la humanidad al matar a niños durante ataques ilegales. Su intervención se produjo tras las declaraciones de Trump, quien se presentó como un gran pacificador y amenazó con "aniquilar" a Irán si no alcanzaba un acuerdo con Estados Unidos.
Pezeshkian defendió la postura de Irán frente a las acusaciones de terrorismo, rechazando la idea de que su país apoye el terrorismo. Además, destacó el carácter civil de su programa nuclear y abrió la puerta al diálogo si Estados Unidos cesa su "lenguaje de la fuerza". Su discurso reflejó una postura de resistencia frente a lo que percibe como una política agresiva de Washington.
La tensión entre Irán y Estados Unidos se intensificó durante la sesión, con Trump describiendo a Irán como una amenaza global. Pezeshkian respondió con un mensaje de firmeza, afirmando que Teherán nunca se arrodillará ante Estados Unidos. La confrontación marcó un momento clave en las relaciones entre ambos países durante la Asamblea General.
La delegación cubana también abandonó el plenario tras las acusaciones de Trump contra el país caribeño, lo que reflejó la polarización en la ONU. La situación muestra una creciente división entre naciones que cuestionan la postura de Estados Unidos en el escenario internacional.





























