Un tren de la compañía Ouigo se estrelló en Urda, Toledo, el jueves 29 de octubre de 2026, dejando al menos 68 muertos y decenas de heridos. El incidente, que ocurrió en la línea que conecta Madrid con Andalucía, se produce nueve meses después del accidente de Adamuz, en enero del mismo año, que causó 46 muertos. La jueza encargada del caso ha ordenado que se mantenga la investigación independiente para evitar interferencias de Transportes, como en el caso de Adamuz.

El tren, que salió de Albacete a las 8.40 horas con destino a Madrid, se detuvo en Aranjuez tras escuchar un fuerte estruendo. La tripulación informó de un problema técnico relacionado con la catenaria, lo que impidió la continuidad del viaje. Los pasajeros, como Ángel, describieron la situación como "dos horas sin luz ni ventilación". La investigación ha confirmado que se trata de un fallo en la infraestructura, aunque se analiza si hubo errores en la gestión de la empresa ferroviaria.

El economista Gonzalo Bernardos ha exigido responsabilidades políticas tras ambos accidentes, comparando la gestión de la DANA, el accidente de Adamuz y el de Urda. El exministro Óscar Puente, que estuvo en escena en Adamuz, ahora se encuentra en segundo plano en la gestión del caso de Urda, según Pablo Montesinos. Las víctimas de los dos accidentes, incluida Carmen, que sobrevivió a Adamuz, han alertado sobre la repetición de errores y la falta de responsabilidad.

La tragedia de Urda ha reavivado el debate sobre la seguridad en las líneas ferroviarias españolas. Mientras se investiga, las familias de las víctimas exigen transparencia y medidas concretas para evitar futuras tragedias. La situación refleja una crisis de confianza en la gestión pública de los servicios de transporte.