El CEO de Iryo, Fabrizio Favara, alertó sobre fallos recurrentes en el sistema de señalización LZB en la línea Madrid-Sevilla antes del accidente que ocurrió en el tramo entre los pueblos de Adamuz y Gelida. Durante una comparecencia en el Senado, Favara explicó que el sistema LZB, aunque considerado seguro, era antiguo y causaba retrasos en la reconexión de los trenes.
Los trenes de Iryo tardaban varios días en volver a operar tras perder la conexión con el sistema de señalización, según explicó Favara. Este problema se había detectado previamente en el tramo Madrid-Sevilla, donde se registraban fallos frecuentes. En octubre, el CEO comunicó a Adif, la empresa encargada de la infraestructura ferroviaria, los problemas detectados en el sistema.
Este sistema de señalización, utilizado en la red ferroviaria española, ha sido criticado por su antigüedad y su posible contribución a accidentes previos. A pesar de las alertas, los fallos continuaron, lo que ha generado preocupación sobre la seguridad de las líneas ferroviarias. La situación refleja una tensión entre la infraestructura existente y las demandas de modernización en el transporte público.














