La muerte de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años fallecida dos semanas después de haber sido desahuciada, a reanimado las protestas en España. En Madrid, una marcha multitudinaria se ha desarrollado el 7 de octubre de 2026, partiendo desde la plaza de Sol hasta la calle Sainz de Baranda, donde vivía la anciana antes de ser expulsada.
La manifestación, convocada por el Sindicato de Inquilinas, ha reunido a miles de personas que denuncian la falta de protección del derecho a la vivienda. Varios ayuntamientos han guardado minutos de silencio en su memoria. En la capital, la marcha ha transcurrido de forma pacífica, con participantes que llevan carteles y repiten el nombre de Maricarmen.
La muerte de la anciana ha generado una gran indignación, especialmente en el contexto de la crisis habitacional en España. La situación ha sido aprovechada por los partidos políticos para impulsar sus agendas durante la precampaña electoral del 29 de noviembre. La desahucio de Maricarmen, que se produjo en la calle Alcalde Sainz de Baranda, ha sido uno de los casos más visibles de la falta de acceso a la vivienda en el país.
La protesta ha tenido eco en otras ciudades, como Logroño, donde se ha celebrado un homenaje con velas y flores en la plaza del Mercado. La muerte de Maricarmen ha reavivado el debate sobre la especulación inmobiliaria y el aumento de los precios en el mercado inmobiliario. La situación refleja una creciente insatisfacción con las políticas públicas en materia de vivienda.



























