El Congreso de los Diputados rechazó ayer los dos decretos sobre vivienda aprobados por el gobierno de Pedro Sánchez, en una votación que marcó un punto de inflexión en la crisis política española. Junts, junto con el Partido Popular y Vox, se unieron para vetar las medidas, que buscaban frenar desalojos y limitar alquileres. La decisión, que se produce en un contexto de creciente descontento social, ha abierto la puerta a elecciones anticipadas.
El rechazo a los decretos, que el Ejecutivo presentó como una urgencia para mejorar la situación de los ciudadanos, ha sido interpretado como un signo de desgaste del gobierno. La oposición, liderada por Junts, ha utilizado la votación para reforzar su postura crítica hacia el PSOE y su incapacidad para legislar. La crisis de vivienda, un tema central en la agenda política, se ha convertido en un síntoma de la inestabilidad institucional.
La situación se agrava tras semanas de protestas y manifestaciones, con miles de personas exigiendo medidas urgentes. La oposición ha aprovechado el rechazo para señalar la necesidad de una renovación política. Junts, que ha sido clave en el bloqueo, ha dejado claro que no se compromete con el gobierno, pese a su colaboración en el pasado. La tensión entre el Ejecutivo y la oposición se intensifica, con la posibilidad de elecciones anticipadas como una consecuencia inminente. La crisis política, que ya afecta la estabilidad social, parece estar en un punto de no retorno.




















