Durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, solicitó una respuesta firme y coordinada contra el crimen organizado en el país. En su intervención, destacó la necesidad de enfrentar a las organizaciones criminales nacionales y transnacionales con una denominación clara, calificándolas como grupos terroristas. Fujimori pidió a la ONU que respaldara a las Fuerzas Armadas en su apoyo a la Policía para combatir estos grupos.

Además, la presidenta solicitó a la ONU una respuesta independiente y imparcial, con una vocación de fortalecer el diálogo entre las naciones. Durante su discurso, Fujimori subrayó la importancia del multilateralismo como herramienta para resolver los desafíos internacionales. Su intervención reflejó una postura firme ante la violencia y el crimen en el país, al tiempo que buscaba un respaldo internacional para las instituciones peruanas.