Migrantes y ciudadanos se enfrentan en Ceuta durante protestas por la política migratoria. La tensión se ha intensificado tras la decisión del Congreso de rechazar una propuesta de Vox para reconocer la españolidad de Ceuta, respaldada por la derecha y rechazada por la izquierda. La iniciativa, que buscaba garantizar la identidad española del enclave, fue tumbada por la Comisión de Exteriores, con el voto en contra de la izquierda.
A la vez, en Ceuta, migrantes no acompañados regresan a Marruecos tras cruzar la frontera. La situación ha generado una confrontación directa entre residentes locales y personas en busca de asilo. Testigos describen escenas de violencia y desesperación, con menores migrantes que denuncian ataques de grupos radicales.
La crisis ha sido exacerbada por la falta de una solución política clara. Mientras Bruselas pide avanzar en los retornos, Marruecos se ofrece a recibir a los menores, pero España estudia cada caso individualmente. La tensión persiste, con la comunidad local exigiendo más control en la frontera y los migrantes buscando alternativas para permanecer en el país.
La situación refleja una creciente polarización en el enclave, donde la identidad política y la gestión migratoria se enfrentan en un contexto de inestabilidad.
























