El secretario general de la ONU, António Guterres, pronunció su último discurso como líder de la organización durante la apertura de la 81ª Asamblea General. En su intervención, Guterres destacó la creciente fragmentación del mundo y llamó a una mayor representatividad en un contexto de desafíos globales como la inteligencia artificial.

Durante su intervención, Guterres criticó la falta de acción frente a conflictos regionales, especialmente en el Medio Oriente, donde destacó la escalada de violencia y la insuficiente llegada de ayuda humanitaria. También abordó la situación en Gaza y la Cisjordania, donde denunció prácticas que considera como limpieza étnica.

Aunque su discurso fue ampliamente comentado, no se mencionó directamente la invasión de Ucrania, algo que el presidente español, Pedro Sánchez, evitó abordar en su reunión con Guterres. En lugar de eso, Sánchez se centró en atribuir responsabilidades a nivel internacional.

Guterres también llamó a una reforma interna de la ONU, señalando que la organización debe adaptarse a un mundo más multipolar. Su discurso marcó el final de una era, con el anuncio de su salida como secretario general.