El Rey Felipe VI visitó Ceuta el 14 de octubre, marcando un hito en su reinado. La visita, acompañada por la reina Letizia, tuvo un carácter simbólico y político. El monarca subrayó la "soberanía irrenunciable" de España sobre Ceuta y Melilla, reafirmando su pertenencia al país. Durante su intervención, Felipe VI destacó la importancia de la integridad territorial del Estado y pidió solidaridad europea ante la crisis migratoria.

La visita tuvo lugar casi veinte años después de la última visita oficial de un jefe de Estado a las ciudades autónomas. Durante el recorrido, el Rey visitó el cementerio musulmán donde descansan las 90 personas fallecidas durante la crisis migratoria de julio. En su discurso, Felipe VI expresó una emoción singular al ver la reacción de la población local. También reivindicó la soberanía española y pidió el retorno de los inmigrantes ilegales.

La visita a Ceuta, una de las ciudades autónomas de España en el norte de África, fue vista como un gesto de unidad y defensa de los intereses nacionales. El Rey destacó que cualquier amenaza contra Ceuta es una amenaza contra la Unión Europea. La jornada incluyó una recepción en el ayuntamiento y una ceremonia en el cementerio, donde se rindieron honores a las víctimas. La visita fue recibida con aplausos y vítores por parte de los ciudadanos de Ceuta.