Los Reyes viajan a Ceuta por primera vez en su historia para apoyar la ciudad tras la crisis migratoria que ha afectado la zona. La visita, anunciada como un gesto de solidaridad, se enmarca en el contexto de la celebración del Día de la Hispanidad, aunque los actos oficiales en la ciudad autónoma se han mantenido discreto. La presencia de la Corona se produce en un momento en que Ceuta intenta recuperar la normalidad tras la afluencia de migrantes que ha generado tensión en las calles.

La ceremonia en el Palacio Real fue marcada por la expectativa del adelanto electoral y la preparación del viaje real. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mostró su esperanza en una posible remontada política, mientras que el líder del Partido Popular, Alberto Fernández, se mostró más prudente. La visita de los Reyes a Ceuta y Melilla se considera un intento de reforzar el mensaje de unidad y solidaridad europea.

La ceremonia en Ceuta incluyó una recepción real con más de mil invitados, en la que se incorporaron por primera vez representantes de la sociedad civil de la ciudad autónoma, incluidos miembros de diversas comunidades religiosas. Este gesto busca integrar a la comunidad local en los actos oficiales, reforzando su papel en la vida pública.

La visita de los Reyes también ha sido objeto de críticas y reacciones políticas. El líder de Vox, Santiago Abascal, se ha ausentado de la celebración del Día de la Hispanidad para no compartir tribuna con lo que él denomina "traidores", una postura que ha generado debate en el ámbito político. La presencia de la Corona en Ceuta se ha convertido en un símbolo de la importancia de la ciudad en la política nacional y europea.