El delegado del Gobierno en Madrid ha rechazado el desalojo del campamento de jóvenes en Sol y ha pedido a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, que "respete" el "derecho de reunión". Esta postura se ha manifestado tras el requerimiento de Ayuso para la expulsión del lugar, que la policía nacional no prevé llevar a cabo.
El funcionario ha destacado la importancia de respetar los derechos constitucionales, incluido el derecho a la reunión, y ha instado a Ayuso a apoyar los decretos de vivienda que buscan resolver el problema de la precariedad en la capital. A su vez, ha respondido al llamado de la presidenta para que se respete la legalidad en el lugar.
La situación en Sol sigue siendo un punto de tensión entre la administración local y los manifestantes, que han ocupado el espacio durante semanas. Aunque no hay prevista la expulsión, la tensión persiste y la comunidad política sigue analizando las posibles consecuencias de esta confrontación.





























