La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció durante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas que el país celebrará elecciones, aunque no dio una fecha concreta. En su intervención, Rodríguez destacó que el pueblo venezolano decidirá el momento adecuado para el proceso. Esta declaración se produce en un contexto de presión internacional, especialmente por parte de Estados Unidos, que exige garantías electorales y una recuperación de las instituciones.
Rodríguez defendió el diálogo con sectores de la oposición y el acercamiento con Estados Unidos, aunque no especificó los términos ni el plazo. Paralelamente, Venezuela y Chile reanudaron su diálogo en la ONU, con la participación del mandatario chileno José Antonio Kast. Esta reunión busca normalizar las relaciones bilaterales, según informes de medios locales.
A pesar de las promesas, fuentes internas mencionan que las elecciones podrían posponerse hasta 2028, lo que generaría incertidumbre sobre el futuro político del país. Mientras tanto, el gobierno continúa negociando con la oposición para organizar un proceso electoral, aunque sin comprometerse con una fecha definida.
La situación refleja una tensión entre la presión externa y la autonomía interna, con el gobierno buscando equilibrar las expectativas. La falta de un calendario claro deja abiertas las preguntas sobre la estabilidad política del país en los próximos meses.
























