Las personas que viven en la calle en Barcelona tienen una esperanza de vida media de 49 años, según un informe de la organización Arrels. Este dato contrasta con la esperanza de vida general de los habitantes de la ciudad, que se sitúa en torno a los 83 años. El estudio destaca una brecha significativa entre ambos grupos, lo que refleja desigualdades en salud y condiciones de vida.

El informe analiza datos de más de 1.000 personas sin hogar en la ciudad. Entre los hallazgos, se destaca que el 78% de los encuestados sufren de problemas de salud mental, mientras que el 65% presenta enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión. Además, el 42% de los encuestados no tiene acceso a servicios básicos de salud.

Este fenómeno no es nuevo en Barcelona, pero el informe pone de relieve la urgencia de políticas públicas más efectivas para abordar las necesidades de esta población. La situación ha generado debates entre responsables políticos y organizaciones sociales, que exigen medidas concretas para mejorar las condiciones de vida de las personas en la calle. La crisis económica y la falta de vivienda han sido identificadas como factores clave en la persistencia del problema.