El Gobierno ha condenado los actos vandálicos en Bilbao y Barcelona, acusando al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de fomentar el odio por culpar al presidente Pedro Sánchez de los disturbios. La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, tachó de "barbaridad e irresponsabilidad" la responsabilización de Sánchez por los episodios de violencia.

Los disturbios, que tuvieron lugar en Barcelona y Bilbao, se caracterizaron por enfrentamientos violentos entre grupos contrarios. En Barcelona, alrededor de 500 jóvenes, muchos encapuchados y armados con barras de hierro, transformaron la Plaza de Cataluña en un campo de batalla urbano. Las protestas se saldaron con más de 130 detenidos, la mayoría menores de edad. En Bilbao, los enfrentamientos también fueron intensos, con saqueos y destrucción de comercios.

El Gobierno teme que estos incidentes se conviertan en un tema político en la campaña electoral del 29-N. La portavoz del Consejo de Ministros acusó a Feijóo de actuar con "irresponsabilidad" por atribuir la violencia a Sánchez. La líder de Podemos, Iñigo Belarra, señaló que no se sabe si detrás de los altercados están agentes infiltrados o la extrema derecha.

Los partidos políticos han estado en rifirrafe sobre la responsabilidad de los disturbios. Mientras el Ejecutivo condena la violencia, el PP y Vox han sido acusados de usar los sucesos para agitar la campaña electoral. La situación ha generado preocupación por la contaminación de la huelga del 11 de noviembre.