Los jóvenes de toda España se preparan para nuevas protestas el 31 de octubre, motivadas por el costo de la vivienda y la vida. La movilización sigue la violencia registrada en Barcelona el sábado, donde se registraron disturbios en el centro de la ciudad.

Más de 500 jóvenes, muchos de ellos encapuchados y vestidos de negro, transformaron la Plaza de Cataluña en un campo de batalla urbano. Utilizaron barras de hierro y construyeron barricadas ardiendo, lo que provocó la intervención de decenas de unidades de los Mossos d'Esquadra.

Los enfrentamientos terminaron con la detención de casi 130 personas, de las cuales más de la mitad eran menores de edad. La policía informó que los disturbios causaron el saqueo de más de 20 comercios.

Las protestas, que se han extendido por varios puntos del país, están relacionadas con la crisis económica y el aumento de los precios. Familias y activistas denuncian la falta de soluciones efectivas para los problemas de vivienda y costos de vida.

La situación ha generado preocupación en las autoridades, que buscan establecer un diálogo con las organizaciones juveniles para evitar futuras tensiones. Las protestas continúan siendo un tema de debate en la sociedad española.