Los disturbios que sacudieron Bilbao y Barcelona han sido vinculados por varios dirigentes políticos a la campaña electoral del 29 de noviembre. Juan Pablo Polvorinos, director de informativos de esRadio, afirmó que la estrategia del gobierno, liderada por Pedro Sánchez, busca "oponer el amor al odio" en medio de la crisis social. Los enfrentamientos en Bilbao, donde se registraron altercados y saqueos, se han convertido en un tema central en las discusiones políticas.

El líder del PP, Miguel Tellado, visitó Bilbao tras una noche de violencia, mientras que la líder del PP en Galicia, Carmen Calvo, viajará a Barcelona para apoyar a los afectados. El gobierno, por su parte, se aleja de la gestión directa de la crisis, intentando mantener su precampaña en positivo. La portavoz del Consejo de Ministros acusó a Feijóo de actuar con "irresponsabilidad" por culpar a Sánchez de los incidentes violentos.

La violencia en Barcelona, donde se registraron más de 130 detenidos, incluyendo jóvenes armados con barras de hierro, ha generado preocupación en el gobierno. Se teme que estos sucesos puedan influir en la campaña electoral, moviendo el eje hacia la seguridad ciudadana. Los analistas señalan que los disturbios podrían ser parte de una estrategia más amplia, con posibles efectos en otras regiones del país.

El fenómeno, cuyo origen no ha sido claramente definido, ha generado una tensión política entre los partidos. El sociólogo Ignacio Urquizu criticó al PP por culpar al gobierno, señalando que "el PP no tiene ni idea de lo que está pasando". Mientras tanto, el gobierno intenta contener el impacto de los disturbios en la precampaña electoral, evitando que se conviertan en un tema de división.