Ucrania atacó una terminal petrolera rusa en el este del país días después de que Estados Unidos y Rusia firmaran un acuerdo sobre el suministro de diésel. Al menos ocho personas, incluidos tres niños, murieron en los bombardeos rusos contra la ciudad de Zaporiyia, según informes locales. El ataque ucraniano, que incluyó el uso de drones, causó daños significativos en una instalación petrolera y un puente ferroviario.
El acuerdo entre Trump y Putin, anunciado en una llamada telefónica, permitirá que Rusia envíe más de 300.000 toneladas de diésel a Estados Unidos y al mercado mundial. Trump afirmó que este acuerdo ayudará a reducir los precios del combustible en el país. Rusia confirmó el acuerdo, destacando su importancia para el suministro energético global.
El acuerdo se produjo semanas después de que Trump firmara una ley de sanciones contra Rusia, lo que generó críticas bipartidistas. A pesar de las tensiones, Trump y Putin mantuvieron conversaciones centradas en la guerra en Ucrania y las relaciones bilaterales. Putin, por su parte, transmitió a Trump la visión de Irán sobre la posible solución del conflicto, aunque no se especificaron detalles concretos.
La situación ha generado preocupación en Europa, donde se teme que Rusia pueda intensificar sus operaciones con drones y ataques cibernéticos. Un informe de la CIA alertó sobre posibles operaciones rusas con drones lanzados desde buques mercantes en el Mediterráneo. A pesar de esto, el acuerdo entre Trump y Putin sigue siendo un punto central en las negociaciones internacionales.


























