El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre. La decisión, comunicada al Rey y validada mediante un Consejo de Ministros extraordinario, surge tras el rechazo del Congreso de dos decretos sobre vivienda. Esta derrota puso de manifiesto las dificultades del Ejecutivo para obtener apoyos en el Parlamento.
Sánchez justificó la convocatoria como una forma de garantizar una elección más transparente y participativa. La decisión fue anunciada el 5 de octubre, en un contexto de tensión entre el Ejecutivo y las fuerzas parlamentarias. El presidente del Gobierno se comprometió a hacer todo lo posible para alterar el proceso electoral, según declaraciones de Vox, que lo ve como la "última oportunidad" para "recuperar" España.
La precampaña electoral comenzó en Dos Hermanas, un histórico bastión del PSOE. Sánchez se reunió con líderes del partido, incluida María Jesús Montero y Francisco Rodríguez, para lanzar la campaña. La elección del 29-N se presenta como un punto de inflexión en la política española, con partidos como PP y Vox manteniendo su influencia según encuestas recientes.
La decisión de adelantar las elecciones refleja una estrategia para reforzar la legitimidad del proceso democrático. Aunque el contexto político sigue siendo complejo, el anuncio marca un cambio en el calendario electoral. La campaña se desarrollará bajo la presión de una sociedad en constante transformación.





























