Trump anunció un alto el fuego inmediato sobre infraestructuras energéticas entre Rusia y Ucrania, según informes de medios internacionales. La propuesta, aún no confirmada por Moscú, se presentó como una respuesta a críticas contra el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, por su gestión de la guerra. Zelenski, por su parte, exigió una tregua de 60 días para garantizar la seguridad de los votantes durante las elecciones, condicionando su celebración a dicha pausa.
La iniciativa de Trump fue respaldada por Francia, Reino Unido y Canadá, quienes expresaron su adhesión a la propuesta estadounidense. Sin embargo, Kiev reportó nuevos ataques rusos contra centrales eléctricas, causando cortes de suministro eléctrico. Zelenski señaló su sorpresa por la propuesta y denunció la continuidad de los bombardeos.
El acuerdo, si se materializa, podría marcar un cambio en la escalada de la guerra, aunque la falta de confirmación por parte de Rusia genera incertidumbre. Estados Unidos amenazó con cortar inteligencia y armas a Ucrania si Rusia continuara los ataques a instalaciones energéticas. La situación refleja la complejidad de las relaciones entre las potencias involucradas y la presión por una solución política.












