El presidente español Pedro Sánchez ha modificado el sistema político del país para centralizar el poder en su figura, según denuncias de partidos de la oposición. La transformación afecta la estructura parlamentaria y limita la autonomía del Congreso.

Los partidos que se oponen a Sánchez, incluido el Partido Popular, han señalado que el gobierno ha adoptado medidas que favorecen la concentración de poder en manos del Ejecutivo. Estas acciones, según sus críticas, ponen en peligro el equilibrio democrático.

La situación se ha agravado tras la formación del gobierno en 2023, cuando Sánchez logró mantener la mayoría en el Congreso a través de acuerdos con grupos minoritarios. Esta estrategia ha permitido al Ejecutivo tomar decisiones sin necesidad de mayoría absoluta.

La crítica se centra en la modificación de normas que permiten al presidente intervenir en asuntos que antes eran de competencia del Parlamento. Los opositores argumentan que esto debilita la separación de poderes.

El debate político se intensifica en un contexto de polarización nacional. La oposición exige una reforma institucional que restablezca el equilibrio entre los poderes. Mientras, el Ejecutivo defiende su modelo como necesario para la estabilidad del país.