El Congreso de España rechazó dos decretos sobre vivienda propuestos por el gobierno de Pedro Sánchez, marcando un nuevo rechazo a su agenda. Las iniciativas, que buscaban regular alquileres temporarios, ofrecer beneficios a propietarios que redujeran rentas y suspender desahucios a personas vulnerables, no lograron aprobación. El voto se realizó tras jornadas de negociaciones de última hora, pero el resultado fue claro: el Ejecutivo perdió apoyos clave.
El rechazo contó con el voto del Partido Popular, Vox y Junts, partidos que han criticado las propuestas del gobierno. Sánchez había advertido previamente que quienes rechazaran las medidas serían "juzgados antes de lo que creen", pero su advertencia no logró convencer a los parlamentarios. Las medidas, consideradas esenciales para abordar la crisis de vivienda, ahora quedan en manos de un gobierno que enfrenta dificultades para mantener el control en el Parlamento.
La situación refleja la creciente tensión entre el Ejecutivo y las fuerzas políticas en el Congreso. La caída de los decretos abre un nuevo escenario para Sánchez, quien debe evaluar su estrategia política y su capacidad para implementar reformas clave. La crisis de vivienda sigue siendo un tema central, pero el rechazo de las medidas pone en evidencia las dificultades del gobierno para movilizar apoyos en el Parlamento.























