La reine Letizia y el rey Felipe VI visitaron Ceuta, en su primera visita oficial a la ciudad autónoma en 32 años. La jornada, marcadamente simbólica, se desarrolló en un clima de tensión y expectativa. La presencia de embarcaciones marroquinas en las aguas cercanas y la crisis migratoria han mantenido el foco en la región.
La monarquía evitó referencias militares durante la visita, una decisión que refleja la sensibilidad del gobierno español ante las relaciones con Marruecos. Esta postura contrasta con la actitud de 2007, cuando el entonces rey Juan Carlos I y la reina Sofía fueron llamados a consultas por Rabat. La visita actual se inscribe en un contexto de acercamiento bilateral, aunque con nuevas tensiones geopolíticas.
El líder del Partido Popular, Feijóo, criticó la gestión del gobierno en la crisis migratoria, acusando a Sánchez de no haber desplegado el Ejército en Ceuta. A su vez, la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, pidió que los ciudadanos que entraron ilegalmente en Ceuta regresaran a Marruecos, apelando a una política migratoria más estricta.
La fragata Mohamed VI, el mayor buque de guerra de África, fue vista en las aguas de Ceuta, un hecho que ha generado debate sobre la presencia marroquí en la zona. Aunque Marruecos ha evitado una crisis diplomática, la situación sigue siendo delicada. La visita real, aunque simbólica, no resuelve las tensiones, pero marca un nuevo capítulo en las relaciones entre España y Marruecos.






















