El presidente español, Pedro Sánchez, admitió durante una rueda de prensa el 12 de octubre que buques marroquines habían entrado en las aguas de Ceuta durante la invasión. Esta confesión surgió en el contexto de una conversación con periodistas, donde Sánchez habló sobre el retorno gradual a la normalidad en la región.

Según fuentes oficiales, los buques marroquines se encontraban en aguas territoriales españolas durante la operación. Esta situación fue detectada por la Guardia Civil y comunicada al gobierno. Sánchez, en su intervención, reconoció la entrada de los buques, aunque no especificó el número exacto ni el motivo de la operación.

La entrada de buques marroquines en aguas de Ceuta ha sido un tema recurrente en las relaciones entre España y Marruecos. En años anteriores, este tipo de incidentes ha generado tensiones, especialmente en la zona de la costa norte de África. La comunidad internacional ha observado con atención estos episodios, considerándolos una prueba de la complejidad de las relaciones bilaterales.

La situación actual refleja una tensión persistente en la frontera entre Ceuta y Melilla, dos ciudades autónomas españolas en territorio marroquí. A pesar de los esfuerzos por normalizar la situación, los episodios recientes muestran que el control de estas zonas sigue siendo un desafío. La comunidad internacional sigue de cerca los movimientos en la región, esperando una solución estable y respetuosa con los derechos de ambos países.