La residencia presidencial, conocida como La Quinta de Olivos, ubicada a 17 kilómetros de la Casa Rosada, entrará en una nueva fase de organización. El gobierno decidió eliminar la estructura civil que hasta ahora administraba el lugar. Como resultado, se despidieron a aproximadamente 20 empleados.

El cambio busca reorganizar la gestión del inmueble, pasando a estar bajo control militar. Esta decisión refleja una reorientación en la forma en que se maneja la seguridad y la operación de la residencia. No se especificaron detalles sobre los nuevos responsables ni sobre el futuro rol de los empleados despedidos.

La Quinta de Olivos ha sido históricamente un lugar de reunión y descanso para el presidente. Con esta medida, el gobierno busca probablemente mejorar la eficiencia y la seguridad en el área. La reestructuración se enmarca en un contexto de ajustes en la administración pública.

La decisión ha generado comentarios en medios y entre funcionarios, aunque no se han emitido declaraciones formales sobre los motivos específicos del cambio.